¿Te sientes culpable o simplemente estás cansado de sufrir?
A veces cargamos con una culpa que no entendemos.
Nos sentimos responsables de cosas que no hicimos o que ni siquiera dependían de nosotros.
Y lo más curioso es que esa culpa no nació ayer: viene de muy atrás, de cuando éramos niños.
La culpa se hereda… sin querer
De pequeños aprendemos a asumir lo que otros no pueden.
Si mamá o papá no se hacían cargo de algo, nosotros lo hacíamos por ellos.
Así se abre, simbólicamente, un “archivo de culpa” que seguimos arrastrando de adultos.
Cuanto más sufrió nuestra figura paterna, más pesada se vuelve la carga.
Culpa y placer no pueden convivir: cuando vives desde la culpa, te desconectas del disfrute.
El “pecado” de omitir
Detrás de muchas buenas personas se esconden grandes sufridores.
Son quienes callan lo que sienten o hacen lo contrario de lo que piensan.
Eso también es una forma de traicionarse.
A veces esa culpa se proyecta en los hijos, en la pareja o incluso en el cuerpo.
No hablar, no actuar, no expresar… también pasa factura.
Y los más pequeños suelen pagarla antes que nadie.
¿Fácil o difícil?
Cuando pregunto en terapia si prefieren las cosas fáciles o difíciles, muchos se quedan en blanco.
Algunos dicen “difíciles”, otros “fáciles, pero nunca lo son”.
La realidad es que quienes sufren de culpabilidad crónica suelen venir de familias con padres “buenos”:
personas que nunca levantaban la voz, que nunca decían lo que pensaban…
hasta que un día explotaban.

Ser bueno no es ser sumiso
Ser callado no te hace mejor persona.
Solo te aleja de ti mismo.
Durante generaciones, muchos aprendieron a sobrevivir reprimiendo lo que sentían.
Pero hoy, las viejas estructuras se están cayendo, y el reto es otro:
Vivir en coherencia.
Decir lo que sientes.
Hacer lo que piensas.
No se trata de ser un héroe ni un jefe, sino de liderar tu propia vida.
Porque si no te haces cargo de ti, no puedes aportar nada real al mundo, ni a tu trabajo, ni a tu familia.
[bctt tweet=»Dentro de cada hombre hay un león, un líder en potencia y su reto, nuestro reto, es encontrar el cauce que libera este potencial y deja tras de sí las huellas del sufrimiento emocional y físico.» via=»no»]
«Rise and Rise again, until lambs become lions»
Liberar es asumir
Liberas cuando dejas de buscar culpables.
Liberas cuando entiendes que perdonar o pedir perdón solo tiene sentido si antes asumes tu parte.
Liberas cuando reconoces que los niños no deben cargar con lo que los adultos no enfrentaron.
La culpa pertenece al pasado.
La responsabilidad, al presente.
Solo desde ahí se puede vivir libre.
Solo desde ahí empieza la paz.